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Una
relación algo complicada, aunque no demasiado compleja. Al
Aire le encanta la sensibilidad que demuestra el Agua y necesita
de ella esa concentración de capacidades e intuiciones y
sensibilidad hacia las cosas del espíritu y de la mente.
El Agua puede necesitar del apoyo del Aire que tiene habilidades
sociales acusadas y capacidades de desarrollo de las ideas que en
el Agua sólo están en la superficie, no terminadas
ni consolidadas.
Ambos
pueden encontrar en el otro elemento lo que le falta al otro, aunque
por otro lado, el Agua puede resultar algo posesiva con respecto
a su pareja.
La
sexualidad puede ser algo bueno para ambos, ya que pueden demostrar
romanticismo y sensualidad, además de la sensibilidad del
Agua y la energía del Aire. Quizá el Aire encuentre
a los signos de Agua, problemas para encontrarse a si mismo sin
necesidad de tener a su pareja alrededor. Los signos de Agua, con
el elemento Aire pueden sentir una necesidad de permanencia y de
estar frecuentemente a su lado, que el Aire puede encontrar agobiante
y desagradable.
Es
una relación que puede resultar estable si ambos reconocen
sus diferencias, el Aire puede ayudar al Agua a materializar sus
ideas y el Agua puede ser el apoyo emocional del Aire para reconocer
mejor sus sentimientos y sentir las emociones y encontrar en las
personas el amor y el cariño, prescindiendo de la intelectualidad.
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