| |
Relación
muy difícil y que puede tender hacia una dramatización
sentimental y una progresiva autodestrucción para ambos,
si no se fijan bien en las diferencias.
El
Agua apaga el Fuego. Los signos de fuego tienen tendencias agresivas,
aventureras, extrovertidas, son el centro de atención en
todo momento. El Agua, que es justo todo lo contrario, puede sentirse
atraída fatalmente por el Fuego, aunque al final tanto uno
como otro pierden. El Agua puede encontrar en el caracter amplio
y brutal del Fuego un motivo para salir de su urna de cristal, pero
tarde o temprano surgirán las diferencias, muy acusadas.
El
Agua es más tranquila y dulce, tiene tendencias a la ensoñación
y la fantasía imaginativa. Además al Agua le encantan
las actividades artísticas o de entorno cultural, moverse
en ambientes diferentes, buscando siempre alimentar su ansia de
conocimiento o de esparcimiento alternativo. El Fuego, prefiere,
por el contrario, las salidas al exterior, campo o montaña,
deportes o actividades relacionadas con la música moderna,
ir a conciertos, bailar hasta el amanecer o salir con los amigos.
El
sexo entre ambos elementos sólo será satisfactorio
si el Fuego deja a un lado sus impulsos más agresivos y aprende
a controlarse para comprender mejor las necesidades del Agua. Los
cimientos estables para esta relación se construirán
a base de mucha paciencia por ambas partes.
Al
Fuego le corresponderá hacerse entender, controlando su parte
impulsiva e irracional y al Agua le tocará ser menos voluble,
procurando encontrar el equilibrio fuera de la relación y
no dando importancia a las salidas de tono de su pareja.
|
|