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Una
relación a priori, complicada, debido a los caracteres dispares
de ambos elementos.
Lo
que a la Tierra le gusta es principalmente la seguridad, tiende
a conservar lo que ya tiene y suele preferir las realizaciones prácticas
antes que teorizar sobre las cosas. Por esto puede chocar con el
caracter del Aire, que no le ofrece muchas garantías.
La
Tierra puede sentirse inestable con los signos de Aire, puede sentir
que comete un error al enamorarse y puede comenzar a racionalizar
su amor hacia su pareja (¿me conviene? ¿no me conviene?).
Al Aire puede llegar a aburrirle el caracter tranquilo, conservador
y sereno de la Tierra. Puede ponerle nerviosa la normalidad que
desprenden los signos de Tierra y sus razonamientos sobre todas
las cosas. El Aire, quizá desearía que en algún
momento los de Tierra se tomaran las cosas con menos seriedad y
que dejaran a un lado la lógica, para actuar impulsivamente
por una sola vez.
En
el terreno sexual pueden tener buena relación si la Tierra
se deja llevar por los impulsos y la imaginación y el Aire
comprende los deseos concretos de los signos de Tierra, en cuanto
a concreción física.
Pueden
llevarse bien si tratan de complementarse uno al otro. La Tierra
puede aportar seguridad y estabilidad en la pareja, mientras que
el Aire puede ayudar a la Tierra a ser algo más extrovertido
y sociable.
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